La conexión humana: el corazón de la reputación

Durante algunos meses me sentí muy perdida. Había ocasiones en que tomaba decisiones sin pensarlas mucho, solamente con la idea de salir de esa situación. Lamentablemente, las consecuencias de tomar decisiones sin pensarlas me pasaron factura, y una muy alta.

Inicio este artículo de esta manera porque esta experiencia que viví me hizo reflexionar sobre la importancia que tienen las relaciones humanas y las conexiones con personas que sumen y no resten. En nuestra sociedad y en el mundo existen muchos tipos de personas: aquellas que buscan el bien común, aquellas a las que no les importa nada, aquellas que solo viven para sí mismas sin pensar en los demás y aquellas que solamente buscan hacernos daño. Y nos tocará enfrentarnos a todas y cada una de esas personas.

Como relacionista pública, esta reflexión me ha ayudado a pensar que la comunicación no es únicamente pensar un mensaje bonito y transmitirlo a nuestros públicos o stakeholders. La comunicación y las RR. PP. van de la mano de las conexiones, y esas conexiones tienen muchas aristas que debemos tener en cuenta en el momento de relacionarnos con los demás, siendo empáticos, transparentes y éticos.

La reputación

En mis programas de Pastillitas de RR. PP. he topado algunas veces con el tema de los pilares de la reputación y, entre esos pilares, están la confianza, la credibilidad y la ética. Cada uno de ellos es infaltable; es como una mesa: si le falta una de las patas, se cae. Asimismo, este concepto es tan claro cuando hablamos de lo que significa la reputación.

Pero, como sabemos, en la actualidad existen muchas amenazas que nos tienen muy alertas al momento de manejar nuestra imagen personal o empresarial. Estas amenazas pueden ser mensajes de desprestigio en las redes sociales, videos, grabaciones y un sinfín de recursos que usan las personas que quieren hacernos daño.

Hace algunos años no existía la masificación de los videos capturados con celulares; hoy, dondequiera que vayamos, alguien nos está viendo y, muy probablemente, grabando. Nuestra intimidad se ha visto afectada y tenemos que adaptarnos a estas circunstancias y tomar precauciones, ya que la tecnología nos ha cambiado la vida.

La empatía y el propósito

En Relaciones Públicas tenemos un plus, y es nuestra capacidad de relacionarnos con los demás a través de las emociones, la empatía y el propósito. Así como ocurre con los pilares de la reputación, sin estas tres cualidades la comunicación se vendría abajo. Nuestra capacidad de emocionarnos y llegar a sentir lo que la otra persona siente nos hace más humanos, más cercanos y más empáticos. Esto produce cercanía, confianza y credibilidad.

El receptor de mi mensaje ve en mí a una persona que quiere sentir lo que él siente y que provoca en mí una reacción positiva.

Por otra parte, el propósito es fundamental en la comunicación. El propósito es: ¿para qué lo hago? Es la intención que quiero darle a mi comunicación. El propósito es lo que genera confianza entre nosotros y nuestros públicos, y eso no se logra si no somos éticos y empáticos.

Por eso, es imprescindible manejar el propósito con un diálogo claro y coherente, cuidando nuestra reputación y solidarizándonos con los dolores de nuestras audiencias. No como el social washing, sino actuando con verdad y sentimientos de verdadero compromiso.

Para reflexionar

Al finalizar este artículo, quiero que nos quedemos con tres ideas:

  1. Debemos enfrentarnos a todo tipo de personas y nuestra preparación para ello es necesaria.
  2. Nuestra reputación es nuestro principal tesoro; debemos cuidarla.
  3. No perdamos de vista nuestra conexión humana, aplicando los principios de confianza, coherencia, propósito y responsabilidad.

Un abrazo y ¡hasta la próxima!

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